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Beatriz-Millán

Julieta, Juliet, July, #sweetjulieta, pequeñita, terremoto, mi niña soñada… hoy cumples 2. Esos dos que llevas diciendo meses que ya tienes (no quieras crecer tan rápido, por favor, bebita mía), ya están aquí, ya es día 20.

Cada día de estos dos años a tu lado han sido un regalo, mi amor. Un regalo disfrutar de tu embarazo tranquilo y confiado. Un regalo tu nacimiento/mi parto en el calor de nuestra casa, en el calor de nuestra cama. Un regalo tu primera mirada, atravesándome, llegándome muy dentro, como si supieras las respuestas a todas mis preguntas…

… y a veces creo que las tienes, pequeña, porque tu actitud ante la vida me deja claro que sabes mucho más que yo de ella, y que he tenido la suerte de que me elijas para aprender de ti y de la alegría contagiosa que has traído contigo.

Beatriz-Millán

Beatriz-Millán

Han sido dos años preciosos, Julieta, y me siento tremendamente afortunada a pesar del cansancio y las rutinas, a pesar de la vida que a veces no nos deja disfrutarnos tanto como nos gustaría, a pesar de todas las cosas menos buenas que han pasado, estos dos años viéndote crecer cada día ha sido lo más gratificante que me ha pasado nunca, un regalo muy grande que voy a agradecer y recordar siempre…

Beatriz-Millán

Beatriz-Millán

Y aunque una parte de mi quiera guardarte para siempre así, entre bebé y niña, muero de ganas por verte crecer, por oírte hablar (más), por sacar ratitos juntas y a solas igual que hago con tu hermana, y marcharnos “de chicas”… de los 2 a los 3 dejarás de ser un poco mi bebé, y empezarás a ser un poco niña, y ¿sabes qué? tengo entradas en primera fila para no dejar de observarte, y no perderme ni un sólo momento de este nuevo año que te espera.

Beatriz-Millán

Feliz cumpleaños mi dulce Julieta, tus dos van a estar llenos de maravillas por descubrir y momentos que atesorar, y te prometo que voy a estar ahí acompañando cada uno de tus pasos, y sacándote muchas muchas fotos para contarte cuando crezcas todo lo bonito que viviste.

Te queremos muchísimo pequeñita.

 

 

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Historias de hermanas

A veces las miro y casi envidio su cercanía. Soy la mayor de tres y tardé 7 largos años en tener un hermano y 9 en tener una hermana, lo que en cierto modo ha condicionado nuestra relación y apenas hemos sido compañeros de juegos, pero ellas…

Ellas ya hace tiempo que no saben vivir la una sin la otra, especialmente por que Julieta se ha esmerado y mucho en aprender muy rápido todo lo necesario para “alcanzar” lo antes posible a su hermana, y mientras a nosotros nos cuesta un triunfo entender lo que dice su lengua de trapo, Martina parece tener integrado un diccionario bebé en su cabeza. Al fín y al cabo no hace tanto ella era igual y quizá aún lo recuerde…

Se despiertan juntas, dándose abrazos, juegan, se enfadan, se piden perdón, se ayudan, se cuidan, y yo sólo puedo mirar desde fuera con el corazón encogidito de felicidad y medio lagrimeando pensando en la suerte que tenemos de tenerlas, de que se tengan mutuamente.

Pero a veces también me da por pensar en lo “fácil” que era todo con una única hija. Tres años dándole todo mi tiempo, toda mi energía, todos mis besos.. y creo que a veces Martina también lo piensa. Lo mejor (y peor en algunos casos por que no puedes hacer como si no pasara nada, que es a veces lo más fácil), es que ella lo dice claramente “No me gusta que Julieta siempre esté con nosotras”, “Me gustaría que estuviéramos un rato juntas”… y siempre que puedo intento estar pendiente de estas peticiones y cumplir sus deseos. Algo tan fácil como escaparnos a por un helado gigante con toppings, al cine o al teatro, hace que volvamos con energías renovadas a compartirnos.

Supongo que para Julieta es diferente. Ella ha nacido la segunda y no conoce “la exclusividad” pero precisamente por eso es la que más saca a relucir sus encantos para que la mimemos sin parar y el hecho de ser la pequeña y en nuestro caso, la última, hace que sin querer la vea eternamente como a “mi bebé”.

Fuera de estos pequeños momentos en los que reclaman su espacio a solas con cada uno, a las dos les encanta la compañía de la otra y se buscan hasta para chincharse, como viene siendo lo habitual entre hermanos. A mí me han enseñado que cuanto menos intervenga en su juego o discusiones mejor, es más, si en algún momento vienen a contarme su batalla intento que “hablen” entre ellas dentro de lo que la lengua de trapo de Julieta permite y encuentren un punto en común. Con mucha seguridad su solución será infinitamente mejor que la que yo pueda ofrecer y de paso aprenden autonomía a la hora de resolver los conflictos entre ellas, y yo no me desespero haciendo de mediadora si no que se me cae la baba observándolas negociar.

Sé que todo lo vivido durante sus infancias será una base sólida para muchos “¿te acuerdas cuando…?” entre ellas dentro de muchos años cuando seguro seguirán riendo, y peleando, y negociando, y creciendo juntas en muchos sentidos.

Mañana por aquí el resumen de nuestras lecturas semanales del reto 365. ¡Os espero!

Mis 12 cuentos favoritos para el día de la madre y … ¡Sorteo!

No podían faltar… después del listado de libros para el día del padre, y sobre abuelos, este post tenía que salir tarde o temprano, aunque en esta ocasión no voy a poner un listado enorme, si no que me voy a limitar a unos pocos, a mis favoritos, a los que de verdad me gustaría que me regalaran o que me han regalado (o me he autoregalado!) y atesoro como oro en paño.

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1. “Mamá” de Kalandraka. Principalmente por sus frases que juntas son como un precioso poema que definen lo que es una madre (“Mamá … es casa redonda, mullida y andante. Es centro feliz, seguro y radiante…”), y las ilustraciones maravillosas, en especial las de embarazo, parto y lactancia. Fue mi regalo del año pasado y no puede gustarme más.

2.“La reina de los besos” de Corimbo. Uno de los primeros cuentos con texto largo que compré a Martina y sigue siendo uno de los que más leemos. La pequeña princesa pide un beso a su mamá, pero esta está demasiado ocupada. Busca y busca a la reina de los besos hasta que por fin la encuentra… precioso para aprender a valorar lo que de verdad importa.

3. “Abrazos para ti” de Corimbo. Un descubrimiento reciente y muy muy tierno que resume mi vida actual de “mamá en casa” con Julieta 24 horas pegada a mí, y que cada vez que leo pienso en lo que me va a costar separarme de ella cuando llegue el momento… “Meterte en el baño, lavarte los dientes, correr a la cama con tu oso de juguete, ya mamá te arropa tu sacas los brazos, ¿sabes lo que quieres? ¡quieres un abrazo!”

4. “Siempre te querré” de Andana. Un precioso recorrido en la historia de una madre y su hijo desde que éste nace hasta que es papá. “Siempre te querré, siempre tendrás mi cariño. Mientras yo esté contigo, siempre serás mi bebé” es el párrafo que se repite en cada etapa de su crecimiento. Las ilustraciones de Noemí Villamuza son totalmente maravillosas.

5. “Corazón de madre” de Libros del zorro rojo. Curioso lo que sentimos con el corazón a nivel físico, ¿verdad? Se nos acelera cuando intuimos peligro, se nos para cuando algo malo pasa, da saltos cuando disfrutamos… y con cada cosa que sucede con nuestros hijos nuestro corazón  reacciona de una manera distinta “…se hiela hasta dejar de latir cuando un hijo se pierde entre la multitud…” El final es especialmente bonito si la mamá que lo lee está embarazada de su segundo bebé 😉

6. “Algún día” de Serres. Este me lo regaló mi madre cuando Martina cumplió un añito, y en verdad es un libro para regalar de madres a hijas, pero merece la pena disfrutar de un ejemplar hasta que nuestras hijas tengan la edad suficiente para valorarlo. Yo tengo pendiente comprar dos ejemplares para regalárselos a las niñas cuando crezcan, por que la historia es totalmente maravillosa, y las ilustraciones de Peter Reynolds, la guinda del pastel.

7. “La primera vez que nací” de SM “La primera vez que naciste, fue la segunda vez que yo nací”. ¿Se puede resumir la maternidad con una frase más bonita y verdadera que esta? Ha estado descatalogado durante un tiempo pero vuelve a estar disponible. Sin duda una joyita para tener entre “los libros de mamá”.

8. “Un corazón que late” de Kókinos. Pequeñito y de hojas de cartón, pero una maravilla ilustrada. Es muy sencillo y con apenas texto pero me encanta como descubre en sus páginas el recorrido desde el universo, hasta el interior de la mamá en donde se encuentra “un latido…”

9. “Un amor tan grande” de ItsImagical. En Amazon no está disponible, pero quizá en alguna tienda quede algún ejemplar. Si te cruzas con alguno, no te lo pienses, por que es una preciosidad de álbum ilustrado que cuenta dónde puede caber el amor de una madre. “Ni en la boca de un cocodrilo, ni en el sombrero de un elefante… Es un amor tan grande que sólo cabe,en el corazón de mi mamá”

10. “Siempre te querré, pequeñín” de Thule Creo que de todos los cuentos que tenemos (y tenemos muchos!), este es mi favorito, o al menos uno al que más cariño tengo… Otro que tampoco está disponible en Amazon pero seguro que reponen pronto. Muy recomendable para mamás con “aDOSlescentes” o bebés un poco más mayores que empiezan con sus primeras demostraciones de carácter (menudo rodeo para no decir “rabietas” pero es que me gusta tan poco esa palabra…). Pequeño, de hojas de cartón y con un precio más que bueno para la maravilla de mensaje que guarda en su interior.

11. “Un mundo de mamás”  de Comanegra. En este precioso álbum ilustrado encontramos 25 tipos de mamás y nos descubre desde los poderes de Mamá Hada al calor de Mamá Chimenea… yo soy una mezcla de todas, dependiendo de cada día, pero la que más de gusta es Mamá Dragona 😉

12. “Un mundo de mamás fantásticas” de Comanegra. Este es el que me pido para este año, para descubrir como eran las madres de Einstein, Cleopatra o Frida Khalo… seguro que tenían las mismas dudas que cualquiera de nosotras.

Y para poner la guinda al post, tengo un ejemplar del precioso “Siempre te querré” de Andana para sortear entre todos vosotros.

Tenéis varias maneras de participar y por cada una tendréis una participación:

1. Compartáis este post en Facebook de manera pública y sigáis la página del blog

2. Sigáis mi perfil en Instagram y hagáis repost allí (me lo podéis enviar por direct si vuestro perfil es cerrado)

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Muy importante que dejéis un comentario en este post con los nombres de usuario con los que participáis en redes para poder contactaros si ganáis!

El sorteo estará activo hasta el domingo 3 a las 00:00 y el ganador se anunciará el lunes 4 de mayo en Facebook e Instagram. Sólo válido para territorio nacional. ¡Suerte!

El día que Martina eligió su nombre

Martina

Hoy hace ya cinco años de uno de los momentos más duros que he vivido en mi vida, que he vivido como madre.

Acudía feliz a la consulta del ginecólogo, embarazada de apenas 12 semanas. Allí me harían una eco en la que vería a mi bebé y no podía estar más emocionada. Las primeras veces son tan especiales… Tumbada ya en la camilla y con la tripa al descubierto, tuve que tomarme un bombón para que se animara a moverse. En seguida su mini cuerpecito reaccionó al azúcar y empezó su baile.

Un bebito precioso. Un bebito perfectamente distinguible, no aquel “osito de gominola” de hacía semanas. Cabeza, tronco, bracitos, piernas, hasta se podían averiguar sus manitas.

Cuando tomaban las medidas comenzaron las caras raras, las miradas extrañas. Estaba embarazada pero conservaba todas las neuronas, y sabía que algo estaba pasando, y que ese algo no era muy bueno. Sabía que esas medidas eran importantes, había leído sobre el “pliegue nucal” montones de veces, sobre probabilidades, números, porcentajes. En unos minutos todo eran pros y contras, pruebas, resultados, esperas, dolor.

3,41 mm

1:60

1 posibilidad entre 60 de que tuvieras un cromosoma de más, un cromosoma 21 de más.

El ginecólogo que me atendió, me recomendó hacerme una “biopsia de corion” para descartar anomalías (o confirmarlas, pensé). No entendía nada de lo que me decía, no por que no se explicara si no por que en mi cabeza andaba en otros pensamientos. ¿Qué era lo peor que podía pasar? ¿Qué riesgos tenía esa prueba? ¿Por qué me estaba pasando a mí si sólo tenía 26 años? ¿Era fiable?.

No quise pensar en nada más ni leer más sobre el tema. Pasé las 48 horas más angustiosas de mi vida, vomitando todo lo que no había vomitado los tres meses anteriores, esperando una llamada que me diera una respuesta, fuera la que fuera.

Descolgué el teléfono a toda velocidad. Mi amiga S estaba allí conmigo, con nosotras, en nuestro mini piso del centro con balcones llenos de luz, esperando esa llamada tanto como yo.

Era una niña, y tenía 23 cromosomas pares. De dos en dos. Ni uno más. Ni uno menos. Eras una niña y en ese momento te ganaste a pulso tu nombre, por que Martina significa “guerrera”, y tu primera guerra la ganaste dentro de mí.

Cuando me quedé embarazada de Julieta me replanteé si realizarme o no la prueba del triple screening por no ser una prueba diagnóstica, si no que se basa en el cálculo de probabilidades, unas probabilidades que se basan en muchas variables que pueden o no ser fiables, y que en mi caso supusieron 48 horas de infierno. Finalmente decidí no hacérmela y vivir mi embarazo tranquila y confiada en que pasara lo que pasara, sería para bien.

En estos 5 años he pensado muchas veces en ese día, en las decisiones que tomé, en qué habría pasado si esa prueba hubiera afectado a Martina, o si directamente hubiera provocado su pérdida, pero es momento de cerrar ciclo, dar gracias, y guardar esta historia para contarle a Martina el porqué de su nombre.

Me encantaría saber vuestras experiencias con las típicas pruebas en el embarazo y qué pensáis sobre ellas.

***La biopsia de corion tiene un porcentaje más alto de pérdida gestacional que la amniocentesis (del 1 al 2% de muerte del bebé). También hay estudios que indican que una biopsia de corion realizada antes de la semana 11 del embarazo puede conllevar defectos en las extremidades del bebé, como falta de dedos en los pies o las manos.

Hay un 1 por ciento de posibilidades de obtener un resultado positivo falso, llamado “mosaicismo placentario cerrado”, en el cual algunas de las células de la placenta analizadas contienen cromosomas anormales, pero el feto es normal. Por lo tanto, si la biopsia de corión detecta mosaicismo se recomienda hacer una amniocentesis para determinar si el bebé está realmente afectado. (Fuente: el Parto es Nuestro)***

“Padres felices, niños felices”. 4 claves para conseguirlo

“Padres felices, niños felices”. Parece una afirmación muy lógica y fácil de entender, ¿verdad? y sin embargo, cuánto nos cuesta entenderla realmente para poder aplicarla a nuestro día a día y la crianza de nuestros hijos.

Esta frase también es el título del ciclo de conferencias organizado por Javier Orti, fundador y director de Helpingkids, y a cuyo primer seminario tuve la suerte de poder asistir el pasado sábado. Javier es especialista en Programación Neuro Linguística (PNL), una de las técnicas más avanzadas para el conocimiento propio y el desarrollo personal, y vive en Londres con su mujer y sus hijas.

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Objetivo

Me sorprendió mucho el enfoque del seminario y es que en vez de centrarse en el niño, o en las cosas que como padres debemos cambiar para relacionarnos con ellos, Javier intenta (y consigue!) que nos centremos en nosotros, y redescubramos nuestras motivaciones, habilidades y capacidades, por que si no tenemos creemos en nosotros mismo, ¿cómo vamos a creer en nuestros hijos y trasladarles a ellos esa capacidad?

No se puede dar lo que no se tiene, y si queremos hijos con confianza en sí mismos, debemos primero confiar en nosotros para poder confiar en ellos. Si queremos hijos con autoestima, la nuestra debe estar en plena forma!

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Claves

Durante las casi 5 horas que estuvimos trabajando en nosotros, Javier nos dio varias claves para que la comunicación con nuestros hijos fluyera en ambas direcciones y la relación con ellos fuera respetuosa y sana. Estos son algunos de los puntos que considero esenciales:

– Confiar en ellos. Creer en nuestros hijos es fundamental si queremos que ellos confíen en nosotros y en ellos mismos. Que sepan que sus personas de referencia siempre van a valorarles por lo que son, y hacerles saber que son capaces de hacer cualquier cosa.

– Apoyarles en sus decisiones, y darles poder e independencia. Un ejemplo en la vida diaria podría ser: que elijan la ropa que quieren ponerse, que decidan cuánto quieren comer, o respetar su deseo de dar o no un beso. Eso les hará sentirse que tienen poder de decisión sobre algunos aspectos de su vida, y hará que la frustración disminuya.

– Poner nuestro foco de atención en lo positivo. O lo que también se llama “refuerzo positivo”. Para mí esta técnica tiene doble efecto. En Martina, por que su cambio de actitud es notable ( a todos nos gusta que nos digan lo bien que hacemos algo, o que algo que hacemos es realmente especial, no?), y en mí por que al centrarme en lo positivo estoy más relajada, más abierta, más feliz, y si tenemos algún día menos bueno y consigo darle la vuelta así, nuestra relación cambia inmediatamente.

– Disculparse. No somos perfectos, no nacimos siendo padres y todos, todos los días aprendemos a serlo por que todos, todos los días ellos son niños distintos, y nosotros intentamos ser flexibles y adaptarnos a las circunstancias para poder resolverlas lo mejor posible. Pero a veces nos equivocamos, o como diría Javier, aprendemos que podríamos haber manejado mejor la situación, y disculparnos ante nuestros hijos no es ningún error, sino que les enseña lecciones como que todo el mundo tiene derecho a equivocarse, que es importante hablar sobre lo ocurrido, y que antes que padres, somos personas.

Conclusiones

Durante todo el seminario tuve muy presente a Martina, su personalidad, nuestros momentos malos, qué hacer para ser mejor madre para ella… y descubrí muchas cosas sobre mí que me hicieron reflexionar, pero quizá lo más importante fue experimentar como a través del pensamiento positivo y el optimismo, llegaba a un estado de calma y relajación que “me llevé” a casa esa tarde y que pude transmitirle a ella.

Si queréis más info sobre futuros seminarios, podéis contactar con Javier a través de: info@helpingkids.co.uk . Yo por mi parte os dejo con la canción que me hace sentir ese positivismo, y que Martina y yo bailamos por casa para liberar energía. ¡Feliz lunes!

cuatro

Martina y yo

Hoy sí que sí mi amor… Hoy hace 4 añazos (como dices tú) que supe la responsabilidad tan grande que sería criarte.

No te voy a mentir, recuerdo tu nacimiento como una lucha contra el sistema sanitario, una lucha que aunque gané, me dejó agotada y un poco desconectada de tí y de mí… Veo las fotos del hospital y te veo en la fría cuna de metacrilato, tan vestida, o en brazos de otros en vez de en los míos y me siento triste de no haber puesto en práctica todo eso que leí que sería bueno para las dos.

Aún tendrían que pasar dos semanas para que tú y yo volviéramos a convertirnos en “túyyo”, juntas, cerca, aprendiendo día a día a aceptar la revolución que significa ser madre , a olvidarme de quien era por que total, todo lo aprendido hasta ese momento me servía de poco o nada, a nacer contigo y dejarme llevar en un nuevo ritmo de “teta-brazos-teta-sofá-teta-cama” aunque en mi cabeza quisiera hacer mil cosas.

Añoro esos días en los que lo único importante era tenerte en brazos mientras dormías, por que ahora (mira que nos lo avisan…) ya apenas te dejas achuhar, y últimamente tu personalidad y la mía parecen encontrarse a cada minuto para ver quien puede más. Mi pequeña guerrera, no sé si lo estoy haciendo bien del todo o peor de lo que me gustaría, pero lo intento, te prometo que todos los días intento acompañar tu infancia (que se va volando ya, por cierto… ).

Y que te quiero pequeñita, te quiero desde que supe que venías en camino, desde mucho antes cuando soñaba contigo, te quiero como nunca he querido…

Feliz cumple cuatro Martina!

Libros para leer a los hermanos mayores (Primera parte)

El año pasado por estas fechas, embarazada de 5 meses de Julieta, me puse a recopilar libros que pusieran un poco en situación a Martina sobre lo que iba a pasar.

Encontré muchos títulos relacionados con la llegada de un hermanito/a, pero la gran mayoría se centraba en el tema celos, algo que en ese momento, no sabíamos si pasaría o no. También encontré muchos que resaltaba la importancia de ser “el mayor”, pero tampoco era lo que buscaba.

Martina siempre ha sido muy sensible a los cambios, cualquier pequeña alteración en la rutina le afectaba, y por eso intuía que aunque estaba muy feliz con la idea de tener una hermana, los cambios que se iban a vivir en casa con la llegada de Julieta no iban a ser fáciles para ella. Necesitaba que entendiera que aunque las cosas cambiaran, había algo que nunca iba a cambiar… lo mucho que siempre la querríamos.

Empezamos a leer “Espero un hermanito”, un cuento muy visual en el que página a página, “la tripita de la mamá de María” va creciendo, y cuando se desdobla la hoja podemos ver también como el bebé crece y cambia de posición. Nos gustó mucho como “María” va evolucionando en sus emociones y aunque al principio no le gusta mucho la idea, finalmente tiene muchas ganas de ver a su hermano. El bebé está preparado para nacer, y ella también lo está para recibirle.

Espero un hermanito

Como teníamos pensado que Julieta naciera en casa y que si a Martina le apetecía pudiera presenciar su nacimiento, removí cielo y tierra para encontrar el único libro infantil que cuenta un parto en casa, “Hola Bebé”. Lo estuve buscando por un montón de librerías, incluso fuera de España, pero parecía imposible de conseguir. Finalmente lo encontré en una librería de La Rioja, cuyo propietario no entendía mis gritos de alegría al otro lado del teléfono cuando me dijo que le quedaba un ejemplar.

El libro cuenta la historia de una familia que se prepara para recibir a un bebé en casa. La mamá comienza con el trabajo de parto, los hijos preparan cojines y mantas, llaman a la comadrona para que les atienda, y todos presencian como nace el pequeño, que automaticamente es colocado en el pecho de su madre. Tras tomar la cena, encienden la chimenea del salón, y duermen todos juntos.

Hola Bebé

Creo que fue el libro que más veces leímos, por que a Martina le apasionaba la historia, las ilustraciones, y la felicidad que desprendía esa familia. Por mi parte, confieso que leer esa preciosidad de relato, hacía que me relajara y visualizara el momento del parto como algo normal, tranquilo y feliz, tal y como lo describe el libro. Es una pena que no lo reediten.

Y para terminar esta primera parte sobre libros que a nos encantaron leer en esa etapa “pre-bebé”, uno de mis favoritos por su ternura, sus ilustraciones, y lo bien que aborda el miedo de los niños a que “les dejemos de querer”… es “Siempre te querré, pequeñín”, y cuenta la historia de un zorrito que está un poco enfadado, y pregunta una y otra vez a su madre si le querría y cuidaría en cualquier circunstancia. No puedo evitar emocionarme una y otra vez cuando lo leo, por como transmite el miedo el pequeño a no ser querido, y el amor incondicional de una madre hacia su hijo.

Si además os gusta contar los cuentos con muñecos, he encontrado estos dos zorritos de peluche que cuadran perfectamente con la historia.

Siempre te querré pequeñín

Éste último ha sido muy especial para Martina y para mí, por que recalca una y otra vez la misma frase “pase lo que pase, siempre te querré mi pequeñín”. Aunque venga otro bebé, aunque a veces tenga rabietas, aunque no quiera terminarse la cena, aunque necesite llamar nuestra atención a cada segundo. Por que es su manera de decirnos que nos necesita, que nos quiere, que tiene miedo de perdernos… Pase lo que pase, siempre la querremos.

Espero que os haya gustado, la semana que viene espero poder escribir la segunda parte. 🙂