Guía de Oporto con niños. 5 sitios para no perderse

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Este verano hemos estado por segunda vez en Oporto y he vuelto a enamorarme de esta ciudad tan llena de contrastes. Edificios en ruinas, tiendas de diseño, fachadas llenas de color, barrios decadentes pero llenos de vida.

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Cuando viajamos intentamos hacer cosas distintas a las que hacen los turistas. Descubrir las zonas infantiles de los parques, visitar algún museo chulo adaptado para peques, sentarnos en una terraza a ver gente pasar… y viajar por segunda vez a la misma ciudad te lo pone mucho más fácil.

Como en la anterior ocasión elegimos el hotel Novotel Porto Gaia para alojarnos. Puede que esté un poco alejado del centro (es más, está en Gaia, no en Oporto), pero sus zonas de juego para peques y su atención al público familiar es inmejorable así que lo recomiendo 100% si viajáis en familia.

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Una de mis calles favoritas de Oporto para pasear es “Rua das Flores” que va de la estación de San Bento (imprescindible entrar y echar un vistazo a sus azulejos) hasta el Mercado Ferreira Borges, que además de ser bonito por fuera, dentro tienes establecimientos para comer.

En esta calle siempre hay vida, hay un montón de establecimientos preciosos, y además es peatonal, algo a tener en cuenta cuando viajamos con niños. Un consejo es que la recorráis con calma y que os fijéis en cada detalle, como en las ilustraciones de los escaparates de los comercios que van contando una historia desde el comienzo al final de la calle.

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En esta calle encuentras tiendas preciosas como “Mercearia das Flores” que aunque por el nombre pueda parecer que vas a encontrarte con lanas e hilos, nada más lejos de la realidad por que en Portugal las “mercearias” son tiendas de alimentación, la mayoría gourmet, como esta que está llena de productos eco y en su terraza puedes degustar un vino o un café con algún “petisco” (aperitivo). Por cierto, curiosamente el local de al lado, SÍ es una mercería, y además preciosa 😉

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Justo enfrente encontramos “Chocolataria das Flores” y aquí si que el nombre no lleva a confusión. En ella puedes degustar riquísimos creps, helados, y chocolate, claro!

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Seguimos andando por esa calle y nos encontramos con el “Museo das marionetas” de Oporto. La primera vez que estuvimos por aquí lo encontramos cerrado y esta vez no nos lo quisimos perder. La entrada cuesta 2€ y es una muy buena alternativa para hacer un descanso y que los niños estén en un sitio adaptado a ellos. Nosotros nos encontramos con una exposición de marionetas inspiradas en las ilustraciones de João Vaz de Carvalho.

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Y para terminar la ruta por esta preciosa calle, cenamos en “Á Parte”, un restaurante con una decoración un poco “naif” que no pueden ser más atentos con los niños. Te ponen todas las facilidades posibles cuando vas con ellos y eso se agradece y mucho! Aparcar el carrito, tronas, bote con pinturas, … las dos veces que hemos estado nos hemos sentido súper a gusto, además todas las noche hay bossa nova en directo y el ambiente para cenar es muy agradable.

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Al finalizar esta calle tan sólo tenemos que bajar un poquito más para encontrarnos con la famosa Ribeira, famosa por lo pintoresca que es y el colorido de sus casas a orillas del Duero. Allí podréis encontrar un sin fín de restaurantes, puestos con souvenirs, y también los barcos turísticos que hacen el recorrido por el río y que recomiendo hacer con los peques, que por lo general, viven como una aventura eso de montarse en barco!

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Si os animáis a cruzar hacia Gaia por el puente de San Luis y pasear por sus bodegas, hay una zona de juegos infantil cerca de varias terrazas en las que poder degustar un vino mientras los peques juegan (no encontré muchas, así que las pocas que hay las tengo localizadísimas!).

Cambiamos de zona y vamos hacia el barrio de los Clérigos en el que además de la famosa librería Lello e Irmao (considerada una de las tres más bonitas del mundo), hay mucho más que ver!

Podéis empezar por el Centro Portugués de Fotografía por ejemplo, que además de estar en un edificio precioso y acoger exhibiciones temporales muy interesantes, guarda un museo con cientos de cámaras de todas las épocas, estilos y colores. Incluso tiene una vitrina entera para las de juguete!

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Además desde la última planta hay unas vistas espectaculares de Oporto que merecen mucho la pena, y la entrada es gratuita! Justo enfrente además hay un parque con columpios y un estanque, perfecto para hacer una parada técnica y dar meriendas  y corretear un poco.

Y muy cerquita tenéis “Brick” un restaurante de comida eco que nos encantó. Decoración preciosa, mesa comunal de madera, comida riquísima y súper atentos con los peques. El local es pequeñito, eso sí, aunque no tienen problema para guardar el carro y además disponen de trona, pero recomiendo reservar por que suele estar a tope.

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Por lo general nos apañamos bastante bien con el Bugaboo Bee para recorrer la ciudad, pero recomiendo llevar un sistema alternativo como una mochila ergonómica (la nuestra es Ergo Baby) por que en determinadas zonas las calles son demasiado estrechas y/o empinadas.

Y se me quedan un par de sitios en el tintero, pero me los guardo para otro post que este se está haciendo eterno 😉

¡Qué paséis buen fin de semana!

 

 

Alojamiento familiar en Rias Baixas: Quinta de San Amaro

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Hace ya unos días que las vacaciones han llegado a su fin, y las tarjetas de memoria hacen cola para ser descargadas en el ordenador y poder así revivir los momentos que nos ha dejado nuestra ruta veraniega.

Un verano más hemos elegido Galicia para disfrutar de unos días en familia y aunque después de tantos años parezca imposible, seguimos descubriendo rincones nuevos y maravillosos. Por suerte, las peques han salido bastante viajeras y aunque tenemos varios trucos para ir con ellas en coche, ponen mucho de su parte 😉

Durante estos años veraneando allí, hemos conocido prácticamente toda la “Costa da Morte” y también algunas zonas del interior, pero yo tenía muchas ganas de conocer Rias Baixas y había encontrado un alojamiento rural en Instagram que justo estaba por la zona así que allá fuimos.

“Quinta de San Amaro” está en Meaño, a pocos kilómetros de Sanxenxo, un pueblo costero muy turístico, pero lo suficientemente apartado como para no ser un sitio demasiado concurrido y conservar el encanto de las zonas rurales.

Nos sorprendió lo grande que es todo el recinto, y también todos los rincones de los que dispone en el exterior para disfrutar, y que hacen las delicias de todos los peques “exploradores”.

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Nos encantaron las hamacas del jardín, y el hórreo reconvertido en rincón de lectura que Martina y yo no nos resistimos a probar, claro!

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quinta-de-san-amaroquinta-de-san-amaro-horreoquinta-de-san-amaro-horreoquinta-de-san-amaro-horreoLos dos días que estuvimos por la zona no hizo un tiempo muy de playa así que nos dedicamos a disfrutar del hotel y de su restaurante, que recomiendo totalmente. Además de su riquísima carta, disponen de tronas, cambiador, y también platos fuera de carta adaptados para niños, así que no dudéis en preguntarles por que además su staff es extra friendly con ellos.

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Lo único malo es que aunque no llegó a llover,  el tiempo no acompañaba lo suficiente como para bañarnos, así que nos quedamos sin probar su maravillosa piscina “infinity” y su solarium pero es un motivo más para volver!

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Poco a poco ire haciendo mini resúmenes y recomendaciones de los sitios por los que pasamos, seguro que alguno de vosotros aún no ha disfrutado de sus vacaciones y Galicia siempre es buena opción 🙂

 

Cutamilla en familia. Desconectar y conectar

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Aquellos que seguís mi perfil de Instagram habréis visto que el pasado fin de semana las niñas y yo estuvimos de escapada rural con otras blogueras y sus familias.

Lo que iba a ser un café, se convirtió en un fin de semana en la casa más bonita en la que he estado nunca, rodeados de un entorno verdaderamente maravilloso. Celia, Clara, Cristina, Teresa, Sofía, Mariu, María, Mónica y yo, convencimos aún no sé como a nuestros maridos para que nos juntáramos las familias al completo, y el resultado no pudo ser mejor.

El lugar elegido fue Monte Cutamilla, una reserva natural a apenas 1 hora de Madrid de la que todo lo que pueda decir se va a quedar corto. Durante los 3km de camino que separan la casa de la carretera comarcal ya estábamos totalmente alucinados… la naturaleza de alrededor, cruzar el paso a nivel de las vías del tren, llegar a la finca y admirar el palacete en el que cada detalle es único. En principio íbamos a ir los cuatro, pero Jose tuvo que trabajar el sábado y aunque estuve a punto de cancelarlo (lo que tiene no conducir!), él sabía que me hacía tanta ilusión ir que no le importó llevarnos hasta allí y volverse a Madrid para regresar de nuevo el domingo a por nosotras. Una tira de kilómetros, la verdad… (gracias mi amor <3) cutamilla-palacete

Fuimos los primeros en llegar, y lo primero que pensé fue en que iba a sacar la cámara y no parar de hacer fotos. El entorno era totalmente idílico para hacer una sesión a las peques, y no quería desaprovechar la oportunidad pero… según saqué la cámara y di al disparador me dio error, y pasó todo el fin de semana en su funda. El resto de las chicas me cedieron sus cámaras, pero lo cierto es que no tenía muchas manos libres con las dos peques para mí sola, así que todas las fotos del post están hechas con el iPhone. La cámara rota, la escasa cobertura y estar pendiente de las niñas fueron la excusa perfecta para relajarme y no hacer otra cosa que disfrutar el momento y el lugar, y aunque al principio quise llorar por no poder sacar fotos, ahora casi lo agradezco.

A medida que iban llegando las chicas con sus familias, empezamos a planear el día para que no se nos fueran las horas a lo tonto, y lo primero que hicimos fue sacar todas las cosas bonitas que Bel & Soph nos había prestado para hacer fotos a los peques. El tipi lleno de cojines fue el decorado perfecto para ellos, Julieta estaba encantada! y los disfraces de princesa hicieron las delicias de Martina y Elena (Ahora soy mamá), que tienen varias fotos juntas en las que están para comérselas…cutamilla-tipi

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También tuvimos coronas y varitas de Tipi-Too, con los que las niñas fueron las hadas y princesas del lugar. Era divertidísimo verlas jugar a todas por toda la casa y los alrededores!

Disfrutamos de dos picnic deliciosos y preparados al detalle por Mara, la dueña de la casa. Uno de ellos en las praderas de la casa el primer día y otro al día siguiente a medio camino de vuelta de la excursión-gymkana que hicimos con Crecer con emoción y en la que tuvimos que buscar localizaciones, cruzar las vías del tren, pasar por senderos llenos de barro… toda una aventura que hizo que al llegar a la zona preparada para el picnic, todos estuviéramos ya deseando probar las hamburguesas que estaban cocinando allí mismo, justo al lado del río, y con una temperatura genial. Todo un lujo, la verdad, sobretodo por que mi chico pudo llegar a tiempo para pasar el resto del día con nosotras 😉

cutamilla-grupocutamilla-excursioncutamilla-excursion-riocutamilla-picnic-excursionNo había tele, ni móviles, pero los niños jugaban a su aire inventándose juegos e interactuando los unos con los otros. Viendo las vacas, dando de comer a las gallinas, y hasta montando en burro! Además, gracias a  Dideco, Luna de Papel y This is Karton, los peques tuvieron muchas sorpresas como juguetes chulísimos, una casa de cartón o un mural para pintar entre todos.

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La verdad es que se me hizo un poco corto y estoy deseando volver… quizá organicemos otra escapada para ver los colores de otoño, charlar frente a la chimenea, y volver a probar el delicioso catering de Mara. Suena apetecible, ¿verdad? 😉

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6 trucos para viajar con niños (y juego descargable gratis)

Está claro que viajar con niños cambia la manera en la que viajas. No es que lo hagas menos (que quizá también un poco), si no que ahora tienes que ocuparte de imprevistos y tener las cosas medio planificadas cada vez que sales por la puerta, cuando antes de ser madre, tu única preocupación era grabar música chuli en CD’s para esos momentos en los que la señal de la radio se perdía por la carretera.

Este verano ya llevamos un viaje de más de 4 horas con las peques, y nos espera otro de vuelta a Madrid de lo mismo, subir a Galicia (unas 7 horas), y volver a bajar a Madrid, así que con la experiencia de ir con una niña de tres años (“casi cuatro mami!”) y un bebé de unos meses, aquí van una serie de trucos que a nosotros nos van bien y que espero os ayuden a tener un mejor viaje.

1. Trinchera en la parte de atrás del coche

Siempre que puedo, intento ir con las peques atrás. Julieta necesita mucho contacto visual, y a contramarcha es difícil… y Martina pide 1.154 cosas durante el viaje (agua, galletas, un pañuelo…) lo que me lleva al punto dos.

2. Comida a mano

Agua fresquita, zumos con pajita, fruta cortada, mini sandwiches de fiambre… a veces encontrar un área de servicio es misión imposible, y aunque la encuentres, puede que esté a demasiados kilómetros, o no encuentres nada apetecible para los peques. Preparar tus propios snacks y tenerlos a mano es una solución. Otras opciones son las galletas saladas (a Martina le van genial si se marea un poco), las tortitas de arroz, o colines de pan.

3. Evitando los mareos

Martina ha empezado a marearse en el coche, y lo pasa fatal por lo que tenemos en cuenta estos trucos:

-Tomar cosas saladas

– No utilizar tablets, teléfonos o entretenimientos que hagan que su mirada no esté en el horizonte durante mucho tiempo.

– Si aún así se marea, llevamos un cubo pequeño con una bolsa de plástico justo bajo sus pies, para que sea de fácil alcance si necesita vomitar y no podemos parar en ese momento. También una bolsa con toallitas, ropa de repuesto y una toalla pequeña para humedecerla y pasársela por la cara.

4. Mini mochila “especial” 

Unos días antes del viaje preparo con Martina lo que va a ser su “equipaje especial”. Es una pequeña mochila en la que ella mete cosas que elige de casa com muñecos pequeños, o alguna pulsera, y yo añado sorpresas como:

– Libros de pegatinas. Cuanto más brillantosas y de princesas mejor

– Rotuladores especiales, como estos que estampan figuras de Tiger con un cuaderno

– Algún chupa chups para casos de emergencia y un dispensador de caramelos PEZ

– Un “veo veo” como éste de cosas que podemos encontrar por el camino y que sólo tenéis que guardar en vuestro ordenador, imprimir, y usar en vuestro próximo viaje. Me hubiera gustado hacerlo más bonito, y con imágenes diseñadas por mí… un día de estos aprenderé PS, lo prometo. A ver quien consigue ver todos los elementos antes de que se acabe el trayecto!

Veo veo para viajar con niños

“Veo Veo” para la carretera

 5. Canciones y Cuentos

De CD, de la radio, inventadas… como sea, pero cantar relaja tensiones y entretiene un rato del camino. En nuestro coche no falta la BSO de “Frozen” y la maravillosa “Rosa León”

También nos gusta contar historias inventadas con tres o cuatro palabras como “Vaca-Casa-Mar” = Una vaca vivía en una casa a la orilla del mar, o seguir las letras del alfabeto enumerando animales, alimentos o prendas de vestir.

6. Dormir

Está claro que si duermen un poco durante el viaje, éste se les hará más corto  y lo pasarán mejor. Que esto ocurra no siempre es fácil, pero hemos encontrado un truquito para cuando vamos por autopista que hace que se relajen un montón, y es abrir una de las ventanillas unos 3cm, de modo que con la velocidad el aire que entra genera un “ruido blanco” que les deja KO, en particular a Julieta que es más bebé y más sensible a este tipo de sonidos.

Y hasta aquí nuestros trucos para sobrellevar los viajes largos con las peques.

Y vosotros, ¿tenéis algún truco para que estén más tranquilos y lo pasen mejor?

Escapada Rural

Este fin de semana hemos estado de escapada en un pueblecito perdido de Ávila. tan perdido, que no había ni cobertura, ni mucho menos WIFI, así que los tres hemos desconectado y RE-conectado muchísimo.

Descubrimos sitios preciosos, que con los colores del otoño aún se vuelven más bonitos.

Un molino de piedra que se conserva tal y cómo estaba cuando lo habitaban sus dueños; un rio en el que hacer botar las piedras; carreteras secundarias que llevan a pueblos casi abandonados…

…y muchos muchos tesoros que recoger, llevarnos a casa, y hacer nuestro propio rincón otoñal.